

GLITCH 080 BCN
GLITCH — GAU
GLITCH nace del encuentro entre la tecnología y lo artesanal, entre la exuberancia barroca y un futurismo fluido, casi orgánico. La colección interpreta el fallo como una revelación: ese instante en el que una interferencia rompe el equilibrio y permite ver lo que permanecía oculto.
Inspirada en las ondas, los campos electromagnéticos y la idea del aura humana, GAU transforma lo invisible en volúmenes, texturas y movimiento.
El cuerpo se convierte en el soporte de una energía que parece expandirse a su alrededor. Las prendas capturan esa vibración mediante capas superpuestas, cortes desplazados, simetrías rotas y estructuras que se alejan de la anatomía para dibujar nuevas siluetas.
El dramatismo del barroco atraviesa la colección con mangas abullonadas, hombros marcados, capuchas XXL, faldas globo y vestidos de gran volumen.
Los fruncidos, las tablas, los pliegues y las lazadas construyen superficies que envuelven el cuerpo y se transforman al caminar.
Frente a esa expansión, las líneas minimalistas, las transparencias, las espaldas descubiertas y las aberturas geométricas introducen una tensión constante entre lo que se revela y lo que se oculta.
Las referencias a las esculturas de Umberto Boccioni aparecen en formas que sugieren desplazamiento y transformación.
Lazos, tiras y tejidos entrelazados evocan cables y conexiones, convirtiendo la sobresaturación tecnológica en un lenguaje textil.
Algunas piezas contienen y envuelven el cuerpo como una metáfora del exceso de información; otras proyectan hacia fuera su singularidad, como un aura hecha materia.
La colección también explora el encuentro entre el vestuario urbano y la expresión couture.
La sudadera se fusiona con el vestido, una camiseta oversize se reinterpreta en seda y los vestidos de raso incorporan bolsillos.
Camisas de cuellos alargados, pantalones de sastrería amplios, bombachos, minifaldas y capas completan una propuesta donde las prendas cotidianas adquieren una dimensión escultórica.
Algodón, lino, seda y raso permiten alternar ligereza, fluidez y estructura.
Los accesorios metálicos prolongan el imaginario de las conexiones eléctricas, mientras que los detalles de cristal aportan textura y reflejos. La paleta conceptual parte del blanco, asociado a lo etéreo, y del negro, vinculado al vacío y la interferencia.
El cobre reinterpreta el lujo del oro barroco desde una sensibilidad más eléctrica y contemporánea; el naranja introduce calor, intensidad y una vibración que interrumpe el equilibrio.
GLITCH propone una reflexión sobre cómo la tecnología atraviesa nuestra identidad, nuestra comunicación y nuestra manera de habitar el mundo.
En ese cruce, el ornamento se deforma, la belleza vibra y el error abre nuevas posibilidades de evolución.
























